A fines de los años noventa, Felipe Ibáñez y Jorge Gutiérrez, amigos desde la infancia, fundaron Viña Anakena a los pies de la Cordillera de Los Andes en Alto Cachapoal, con el objetivo de elaborar vinos característicos del nuevo mundo, elegantes, innovadores y de origen, que reflejaran el potencial de Chile como un productor de world class.