A fines de los años noventa, Felipe Ibáñez y Jorge Gutiérrez, amigos desde la infancia, fundaron Viña Anakena a los pies de la Cordillera de Los Andes en Alto Cachapoal, con el objetivo de elaborar vinos característicos del nuevo mundo, elegantes, innovadores y de origen, que reflejaran el potencial de Chile como un productor de clase mundial. Seguros de que la alta calidad es sinónimo de distinción, visitaron las más renombradas regiones vitivinícolas del mundo para conocer y traer a Chile las últimas técnicas en viticultura y enología junto a la más alta tecnología disponible para la elaboración de vinos finos.

Fue así como en 1999 se plantaron en Alto Cachapoal los primeros viñedos y se construyó la Bodega de Viña Anakena que no dejó detalle sin considerar, destacando por su modernidad, funcionalidad y finas terminaciones.