A fines de los noventa, Felipe Ibáñez y Jorge Gutiérrez, amigos desde la infancia, fundaron Viña Anakena a los pies de la Cordillera de Los Andes en el Valle de Rapel.
Anakena nació como un proyecto de excepción y sus artífices no dejaron nada al azar. Certeros de que la alta calidad es sinónimo de distinción, visitaron las más renombradas regiones vitivinícolas del globo para empaparse de la cultura y los adelantos en la producción de vinos.
Fue así como en 1999 se plantaron en el Alto Cachapoal los primeros viñedos. Hoy, Viña Anakena cuenta con 155 hectáreas en el Valle del Cachapoal, 128 hectáreas en Leyda ―Valle de San Antonio―, 60 en Las Cabras ―Valle de Rapel―, y 70 hectáreas plantadas en Cerro Ninquén, Valle de Colchagua.
Actualmente, los vinos de Anakena son consumidos en más de 40 países en todos los continentes y son constantemente distinguidos por la más exigente crítica mundial.