
Todas las operaciones son realizadas con la más moderna tecnología y un reconocido equipo de enología dirigido por el enólogo Gonzalo Pérez.
Técnicamente el diseño de la bodega minimiza la distancia de bombeo, y un sofisticado equipamiento sobre ruedas permite acercar todos los instrumentos de vinificación al costado de las cubas. La fermentación y la maceración se realiza en cubas de acero inoxidable -5, 10, 15 y 30 mil litros -, con un control estricto de la temperatura. Los blancos se mantienen a 15º para conservar los aromas y la frescura, y los tintos, entre 25º y 29º con remontajes diarios para extraer color y taninos.